Tony estaba durmiendo aferrado por la espalda al pequeño y cálido cuerpo de su mujer, cuando el sonido bajo del teléfono lo sacó de sus ensoñaciones sensuales. —Mmmm ¿quién es? —murmuró Mía—¿Pasó algo en el hotel? —preguntó dormida. Él besó su hombro y sonrió. Su aplicada esposa, siempre preocupada por el hotel. —Duerme, yo me ocupo…—susurró frotando sus ojos y agarrando el aparato. Era Patrick, ¿qué mierda hacía llamando a esa hora su hermano? —. Qué raro… es Patrick… —¿Tú hermano??? ¿le pasó algo? — preguntó su mujer medio despertándose. —¿Patrick? ¿Estás bien??? —preguntó Tony preocupado al responder. —Hola hermano, perdona la hora, sí… no pasó nada grave solo necesitaba hablar con alguien… —¿Y no podías esperar un horario razonable con un demonio Patrick? —Es que tú siempre tie

