Morgana estaba en la cocina ya vestida para marcharse lo antes posible de la casa cuando la parejita bajó a desayunar. —Buenos días… — la saludaron casi al unísono y el chico abrió el refrigerador mientras la joven se acercaba. —Esta mañana pareces diferente… resplandeces —le dijo la muchacha observándola de cerca, y sonrió cómplice...para su completo bochorno Morgana sintió que enrojecía como una adolescente. La chica le guiñó el ojo —Te sienta…— murmuró sonriente solo para que ella la oyera y fue con su pareja a terminar de preparar las cosas. Morgana quería morir, que la tierra la tragara previo a abrirse bajo ella. De solo recordar las cosas que habían hecho la noche anterior con el duende pellirrojo ufff QUÉ CALOR… Se tuvo que poner un sweater cuello de tortuga pues le dejó moreto

