Nunca debería haberle dicho a Patrick lo de arreglar la casa, que la llevaran mil demonios… Ahora estaba desde la cocina mirando por la ventana ese trasero enfundado en unos jeans que no dejaban nada a la imaginación mientras con el torso superior descubierto y sudado, él estaba agachado arreglando la cerca. Hacía solo un par de días que estaba allí. Y no se estaban cruzando tanto, esos días ella estuvo muy atareada con cosas del local pues para su sorpresa desde que tenía el ojo del dragón de nuevo en su poder, las cosas parecían estar mejorando, aunque aún no cantaba victoria, menos teniendo al duende pelirrojo dando vueltas por allí… Pero había llegado más gente al pueblo, y muchos habían pasado por su tienda, claro, buscando cosas alegóricas a la serie, pero algunos habían comprado

