Morgana puso una sonrisa tal y como si se hubiera sacado la lotería pensando que eso iba a ser muy divertido. Así que al pelirrojo se la había acabado la suerte, ¿y qué le quedaría a ella entonces que tenía pésima suerte en el amor y en el dinero? Y más desde que había “perdido” su amuleto, gracias a su encuentro con “ya sabemos quién”. Casi se frota las manos con anticipación, pero pensó que iba a ser muy evidente así que se contuvo. — Bueno entonces señor ¿Harrison? Cuénteme como se le acabó la suerte…— exclamó ella sonriente. Él la miró serio. —Yo no dije que se me hubiera acabado la suerte…— murmuró mientras tocaba un cartel que decía algo sobre los Muggles llegó a leer, o sea que a la Amazona le gustaba Harry Potter, interesante pensó Patrick. —Bueno, no hay que ser bruja para

