Capítulo Diez

1489 Words
PUNTO DE VISTA DE LILY. La manera en que esta chica usaba mi título me enfadaba. Aya gruñó en mi cabeza, enfadada por ser irrespetada. No pensé que tendría este tipo de reacción, después de todo, técnicamente aún no era Luna; Dimitri no me había marcado y no me habían hecho oficialmente m*****o de la manada. Aunque Dimitri me había aceptado en nuestra boda, teníamos que intercambiar sangre y juramentos, lo cual se haría en mi ceremonia de Luna. Entonces sería oficialmente m*****o, capaz de conectar mentes dentro de la manada. —¿Quién es esa perra para hablarnos así? —gruñó Aya. Le lancé a Blondie una mirada furiosa. —Bueno, eso es una lástima porque así es como es —le replicó. Sus ojos azules se volvieron negros antes de volver a azul. —¿Sabes quién soy? —dijo con desdén. —¿Me importa? —Deberías. —Una sonrisa arrogante apareció en su rostro. —Soy la novia de Dimitri.—Mi corazón se detuvo junto con mi aliento. ¿Tenía una novia? ¿Es por eso que no quería tener nada que ver conmigo? Aya gimoteó de dolor ante la idea de que nuestra pareja estuviera íntima con otra persona. Sin embargo, no iba a dejar que supiera que sus palabras me habían molestado. —¿De verdad? —pregunté. —Eso es gracioso. —¿Gracioso? —parecía confundida. —Sí, gracioso. Dices que eres la novia de Dimitri, pero yo soy su esposa. Además de su pareja. ––Retrocediendo en mi asiento, crucé los brazos. —Es gracioso que llamaras puta a Hazel cuando dices estar durmiendo con un hombre que tiene dueña. Creo que eso te hace a ti la puta, sin mencionar una hipócrita. —¡Oohs! —y —¡Dios mío! —se escucharon entre la multitud. No me había dado cuenta hasta ahora de que la mayoría de la gente estaba escuchando nuestra interacción. Hazel rió, tratando de disimularlo con una tos. Blondie miró furiosa a las personas a nuestro alrededor antes de volver a mirarme. —Nunca dije que durmiéramos juntos. —Entonces ¿estás diciendo que eres su novia, pero él no te toca? Eso es simplemente triste. —Esta vez Hazel rió en voz alta, junto con la mayoría de la gente del desayuno. —No, lo triste es tenerte como nuestra Luna. ¡Mírate! Eres un palillo de dientes. Y qué vergüenza para Luna de Sangre y nuestro Alfa que estemos atrapados con una esclava como líder. ¡Patético! —escupió. Literalmente, la saliva salía de su boca. Asqueroso. —¿Más patético que una mujer adulta acosando a miembros de la manada y faltando al respeto a los miembros de rango? —le respondí. Todos la miraron, esperando una respuesta. Abrió la boca. La cerró. —Eso pensé. —Me levanté, haciendo un gesto para que Hazel hiciera lo mismo. Juntas nos alejamos, dejando a Blondie parada detrás de nosotros. La gente asintió con la cabeza en señal de respeto hacia mí mientras pasábamos junto a ellos. Yo asentí de vuelta. Vi a Clint caminando hacia nosotros, sonriendo. —¡Eso estuvo genial! —entusiasmado, se unió a Hazel y a mí. —Gracias. Su aroma me golpeó antes de verlo. Crucé miradas con Dimitri cuando llegamos a la puerta. Su expresión era una mezcla de sorpresa y diversión. Clint y Hazel bajaron la cabeza en señal de respeto hacia él, pero yo solo fruncí el ceño. Sin decir una palabra, lo rodeé, empujé las puertas y me fui. Clint y Hazel me siguieron. —¿Quién diablos era esa perra de todos modos? —les pregunté. —Jennine Parker. Es la diva por aquí. También es la bicicleta de la manada. Me quedé con cara de interrogante. —Bicicleta. ¿Sabes, porque todo el mundo ha montado en ella? —dijo. Hazel rió. Yo no lo hice. —¿Incluido Dimitri? —Eso es lo que he oído. Pero eso no quiere decir que signifique algo para él. —Ella parece pensar lo contrario. —Jennine piensa muy bien de sí misma. Tenía la idea de que nuestro Alfa la haría Luna porque no tenía pareja. —Hazel rodó los ojos. Clint se estremeció. —¡Por Dios!, Luna de Sangre se desmoronaría si ella fuera Luna. —Ella está celosa de que el Alfa Dimitri finalmente te haya encontrado a ti y ella nunca podría esperar estar a la altura de la Luna que serás. —Hazel sonrió. —Y si lo que pasó allí es algún indicativo del tipo de Luna que serás, puedo decir con seguridad que estamos en buenas manos. ¡Serás una Luna impresionante! —añadió Clint. —No dejes que ella te afecte. No es más que una acosadora. —dijo Hazel. Suspiré. —Gracias chicos. —Les sonreí y ellos me devolvieron la sonrisa. Clint miró su reloj. —¡Oh mierda! Tengo que irme. ¡Los exámenes de guerrero comienzan en quince minutos!—Nos saludó con la mano y corrió por el pasillo. —¡Buena suerte! —le gritamos. —¿Tenías algún plan para hoy? —me preguntó Hazel. —No realmente. Se supone que debo descansar, pero me siento genial hoy. —¿Quieres pasar el rato? Podríamos ver una maratón de películas o algo así. La emoción burbujeaba dentro de mí. —¡Claro! —¿Te gustan las películas de Disney? —Mmm... ¿tal vez? Nunca realmente he visto ninguna. —¿Ninguna? —parecía sorprendida. —Bueno... no tenía mucho tiempo para ver televisión o películas en mi antigua manada. Una mentira piadosa, más o menos. No era que no tuviera tiempo, simplemente no me dejaban. Un par de veces me habían pillado intentándolo cuando era niña y me habían castigado por eso. Hazel agarró mi mano y empezó a tirar de mí. —Bueno, eso cambia hoy. Prepárate, porque te espera una larga experiencia. Gruñí interiormente cuando llegamos a las escaleras, pero afortunadamente ella me dejó descansar unos minutos entre tramos. Cuando llegamos a mi habitación, recordé. —Mierda. No tengo un televisor aquí. — Hazel se acercó a la chimenea. Un interruptor pequeño que no había notado antes estaba en el costado de la repisa. Cuando ella lo levantó, la pared sobre la chimenea giró y se reveló un televisor de pantalla plana. —¡Ojalá hubiera sabido eso antes! Me he aburrido como loca aquí arriba —dije. Ella se rió. —El control remoto debería estar en la mesita de noche. Cuando todo estuvo listo, nos instalamos al final de mi cama para comenzar nuestra maratón. Tenía preguntas en la punta de la lengua, pero no quería expresarlas. Hazel parecía realmente agradable, y no estaba acostumbrada a tener a alguien a quien pudiera llamar amiga. Realmente quería poder llamarla así. Unas horas y dos películas después, que disfruté mucho y volvería a ver, sonó un golpe en mi puerta. —¡Almuerzo! —dijo una voz mientras mi puerta se abría. —¡Greta! —Hola, querida. ¿Cómo estás? —Estoy genial, gracias. ¿Qué hay en el menú hoy? —Una de mis especialidades. Sopa de puerros y papas, pan casero y una porción saludable de estofado de carne. —Ohhhh, que rico —babee prácticamente. —Traje suficiente para ti y tu amiga —.Nos sonrió. —Muchas gracias —dijo Hazel. —Chicas comiencen a comer mientras está caliente. Greta colocó las bandejas en la cama y se fue saludando con la mano. Nos lanzamos a comer y, por mi Diosa... esto era aún mejor que el desayuno. Revolví mi sopa, mordiéndome el labio. —Hazel... Ella me miró. —¿Sí? —Me preguntaba... quiero decir, no quiero ser grosera ni ofender ni nada... —¿Te preguntas por qué a Jennine le gusta meterse conmigo? —interrumpió ella. —Algo así, sí. Apartando su cuenco, suspiró. —No importa. No tienes por qué decirme. —No, está bien. Eventualmente te enterarás de la historia, y prefiero que la escuches de mí. —De acuerdo. Ella miró hacia abajo, jugando con sus dedos. —Mi papá trabaja en el hospital de la manada. A veces ayudo allí, espero poder conseguir un trabajo allí cuando sea mayor. —¿Cuántos años tienes? —Parecía tener mi edad. —Diecisiete. Cumpliré dieciocho en un par de semanas. De todos modos, el año pasado tuvimos un ataque muy grave en la frontera norte. Renegados. Muchas personas resultaron heridas, y estaba ayudando a mi papá en la sala de emergencias, principalmente limpiando heridas y tomando signos vitales. Había un chico, James. Habló conmigo todo el tiempo que lo estuve curando, coqueteando conmigo. Después, se mantuvo en contacto, viniendo al hospital cuando yo estaba allí para traerme flores y cosas así. Empezamos a salir. — Tomó aire, dejándolo salir lentamente.
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