CAPÍTULO SEIS Al abrir sus ojos, la oscuridad acogió a Annalise. Se incorporó y miró a su alrededor, sin reconocer nada. La cama era cómoda, y la colcha que la cubría había sido cálida. Se quitó las cubiertas y balanceó los pies al lado de la cama. La alfombra de felpa en el piso era un agradable descubrimiento. Odiaba los pisos fríos. Su tobillo casi se hundió al levantarse para descubrir dónde se encontraba. Annalise no pudo evitar pensar si debía recordar algo. Buscó en sus recuerdos lo que podía ser, para tener una indicación de dónde estaba y por qué. Obviamente, se había lastimado el tobillo en algún momento, para que al presionarlo, el dolor lo atravesara. Lentamente, se dirigió hacia la puerta y después la abrió. Salió de la habitación y entró a un pequeño y oscuro pasillo. Sus

