Renata casi se atragantó con la comida al recordar el brillo inusual en los ojos de Jayden cuando la había mirado unos momentos antes. Aquella no era la mirada de un simple amigo. De repente, un mal presentimiento surgió en su corazón. Algo la sacudió y su corazón dio un vuelco. Miró a Jayden sin saber cómo responder a su broma. Mientras reflexionaba, Jayden soltó una carcajada y le sonrió. Solo entonces Renata comprendió que la había estado tomando el pelo. —¿Así que todo lo que aprendiste en el extranjero fue a hacerme bromas? —preguntó con fingido enfado. Jayden reprimió la decepción que sintió y sonrió. —No hablemos de mí. ¿Qué hay de ti, Renata? ¿Cómo ha sido tu vida? El ánimo de Renata se ensombreció un poco cuando la fría mirada de Liam apareció en su mente. —Bueno... ha sido

