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2067 Words

XOyendo un nuevo repiqueteo de campanilla, acudió Ángela despavorida, a ver qué era. Su ama estaba medio incorporada sobre un codo. -Venga quien venga, ¿entiendes?, venga quien venga..., que he salido. -A todo el mundo, vamos; que ha salido la señorita. -A todo el mundo: sin excepción. Cuidadito como me dejas entrar a nadie. -¡Jesús, señorita! Ni el aire entrará. -Y prepárame el baño. -¿El baño? ¿No le sentará mal a la señorita? -No -contestó Asís secamente-. (¡Manía de meterse en todo tienen estas doncellas!). -¿Y la orden del coche, señorita? Ya dos veces ha venido Roque a preguntarla. Al nombre del cochero, sintió Asís que le subía un pavo atroz, como si el cochero representase para ella la sociedad, el deber, todas las conveniencias pisoteadas y atropelladas la víspera. ¡El co

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