Grace.
― ¡Salí! ― Gritó Oliver de la planta de abajo. Me escondí en la bañera. Matt esta debajo de su cama y Lily está en el armario. Oliver esta buscándonos porque a mis hijos y a mí se nos ocurrió jugar a las escondidas.
―¿Dónde estás, Matt? ¿Lily? Te compraré un teléfono nuevo si sales de tu escondite y dejas ganar a tu papá.
Tramposo.
―¡Te tengo! ― Gritó Oliver y sentí el grito infantil de Matt al ser encontrado por su padre.
―¿Dónde estas, Grace? ― Me reí bajito y sentí otro Gritó. Lily.
― ¡PAPÁ BAJAME AHORA! ¡NO! ¡COSQUILLAS NO! ¡PIEDAD! ― Gritaba mi hija, entre risas y quejidos.
― ¿Dónde está tu mamá? ― Preguntó Oliver, aun haciéndole cosquillas a Lily.
― En...en el baño, déjame, déjame. ― Sentí sus pasos asique me salí de mi escondite y corrí a la cocina, abrí el mueble y me metí dentro.
― ¿Grace? ― La voz de Oliver se estaba alejando. Suspiré aliviada y acto seguido, las puertas se abrieron bruscamente dejando ver al castaño ojiazul mirándome fijamente con una sonrisa victoriosa en el rostro.
― ¡Te encontré! ― Exclamó, al mismo tiempo que me tomaba en brazos como si fuera un bebé mientras yo forcejaba de forma inútil. Los brazos de mi esposo se habían convertido en
― Eres una traviesa, ¿Sabes que le pasa a las rebeldes? ― Susurró en mi oído.
― Se les castiga. ― Respondí.
― Exacto. Tú serás castigada esta noche, cuando los niños se duerman. ― Mordió mi lóbulo y sentí un carraspeo de garganta, nos separamos, incomodos y vimos a Lily tapándole los ojos a su hermano.
― Estamos aquí. ― Dice la castaña de ojos azules, una pequeña fotocopia de su padre con lo mejor de mí. Le destapó los ojos a su hermano y me miró directamente a mí.
― Necesito hablar contigo, mamá. ― Su mirada es seria y asiento. Me agacho a hablarle a Matt.
― Ve a ver el juego con tu padre, ¿sí? Después voy contigo, cielo.
― Sí, mami. ― Me da un abrazo y un beso en la mejilla, agarra a Oliver de la mano y se lo lleva. Lily y yo caminamos a su habitación y nos sentamos en su cama. Esto me está empezando a preocupar.
― Mamá, tengo que decirte algo.
― Lily, dime por favor que no estás embarazada. ― Le ruego con mis manos en la frente.
― ¡No! Es otra cosa. ― Dice, riéndose.
― ¿Qué es?
― Me gusta un chico. ― Responde. Yo rio y ella me golpea el hombro suavemente.
― No es gracioso, mamá, es complicado.
― ¿Por qué?
― Porque es Andy Harries, el chico más codiciado en todo el puto instituto. ― La miro mal y en tono de que es mi primera advertencia. No me gusta que diga groserías.
― Lily...
― Lo siento, el caso es que no sé quién es y además, Simon, me dijo que yo le gustaba e intentó besarme, pero es mi mejor amigo y no quiero perderlo. Simon no me gusta, me gusta Andy. ― Simon era el mejor amigo de Lily, son prácticamente hermanos junto a Drew son inseparables pero siempre supe que Simon quería algo mas con mi hija, y de fondo, me gusta Simon, es bueno con Lily. }
No conozco a Andy pero se que algo no me gusta de él, suena como un mujeriego pero no puedo hacer nada para que Lily cambie de opinión.
― Bueno, no debes romperle el corazón a Simon dándole falsas esperanzas, te recomiendo que le digas la verdad.
― Y yo te recomiendo que les adviertas que les romperé uno de sus dos brazos a cada uno. ― La voz de Oliver resuena por la habitación de mi hija mayor. Estaba recostado en el cuadro de la puerta de brazos cruzados y el ceño fruncido.
Oliver era demasiado odioso con respecto a las relaciones sentimentales de Lily, la protege de cualquier chico. Una vez, Lily tenia que hacer un trabajo con un chico, Oliver se sentó enfrente de ellos para que el chico no le hiciera nada a nuestra hija. El pobre chico salió horrorizado de la casa.
― Mierda papá, esto es una conversación de mujeres.
― Lily ese tal Andy es un patán y respecto a Simon, es un cabrón también.
― ¡Oliver! ― Exclamé.
― ¿Qué? Es verdad.
― Cabrón. ― Repite Matt, mi hijo para tener 6 años hablaba muy fluido y era muy inteligente pero no sabe nada de groserías y con Oliver quedamos en un acuerdo de no decir nada de groserías con los niños presentes. Niego con la cabeza y tomo a mi pequeño hijo en brazos.
― Oliver, que dijimos de las malas palabras. ―
― Lo se, pero es que ese maldito intento besar a Lily.
― Tiene quince.
― Pues no me importa, nadie la tocará. ― Dice el rubio.
― Sigo aqui―Dice Lily.
―Ya, dejemos el tema―Sugiero yo. Nos levantamos y fuimos al salon principal donde nos quedamos viendo una pelicula.
―Tengo el trabajo―Suelta Oliver de pronto. Hace unos meses, Oliver estaba peleando por un puesto en una empresa, si lo conseguia seria el mejor logro de su carrera. Tendria su propia oficina ademas de trabajar con Liam que despues de haber terminado en la universidad se conviertio en el abogado mas pedido en USA y en Europa.
― ¡GENIAL! ― Exclamamos Lily y yo a la vez
― Sí, mañana sera mi primer dia―Comenta abrazando a Matt. El teléfono de Lily suena y ella mira la pantalla.
― ¿Quién es?―Pregunta Oliver.
― Simon. ― Responde ella, desbloqueando la llamada. ― ¿Alo? Sí, Hola Simon...no te preocupes, ya lo olvide. Si, yo tampoco quiero perderte Simon, eres muy especial para mi. ¿Una fiesta? ¿Hoy?―Me mira suplicante y le indico que le pida permiso a Oliver, ella mira a su padre con la vieja tecnica de ojos de perrito. Sabe que yo la uso con su padre asique la utiliza ella tambien
― Te quiero aquí a las 11:00 de la noche ni un minuto mas
―11:30―Negocia Lily
―11:00―Mi hija lo mira suplicante―Esta bien, a las 11:30
―Simon? Si, ire. Bien, te veo en 10 minutos―Lily se levanta del sillon y sube a su cuarto
Nos quedamos un rato mas viendo peliculas.
―¿Donde me llevaras para nuestro aniversario, Señor empresario?―Él se tensa en el asiento y luego se vuelve a relajar
―Al restaurante mas caro de la ciudad, amor―Susurra
―Cumpliramos 14 años de casados...―La frase flota en el aire
―El tiempo pasa muy rapido a tu lado―Susurra mi marido. Rio y él mira a Matt, lo toma en sus brazos y susurra
―Esta dormido, iré a acostarlo―Me levanto y me despido de mi hijo dándole un beso en la frente. Se ve realmente adorable, tiene su dedo en la boca y los ojos cerrados.
Oliver desaparece de la planta de abajo y aparece Lily con una chaqueta de cuero y acomodándose su cabello rubio.
― Me voy, adiós mamá.
― Adiós, cuídate.
― Si, Simon no dejaría que nada me pasará.
― Ni yo tampoco. ― Oliver aparece de la nada, haciendo que tanto mi hija mayor como yo dieramos un saltito producto de la conmoción.
― Mierda papá, deja de aparecer como un fantasma.
― Es mi estilo. ― Aclara él, riendo.
― No es gracioso. ―Replica mi hija. Él rie y la abraza mientras besa su cabeza
― Cuídate, adiós. ―Lily se metio las llaves al bolsillo y con un ademan se volvio a despedir y se fue.
―Creo que quedamos solo nosotros―Dice Oliver coquetamente
―Eso parece, señor Murphy. ― Lo bese con el mismo amor que teniamos desde que teniamos 17 años y ahora, que tenemos 32 y 33 seguimos con la misma pasion, cariño y amor desde hace 14 años atras.
Su aliento choco en mi oreja haciendo que mi piel se erizara como si fuera la primera vez. Sonrei y me di vuelta quedando cara a cara
― Te amo. ― Susurra sobre mis labios sonriendo. No puedo evitar hacer lo mismo, la felicidad era inmensa junto a Oliver y todo era tan genuino, tan real. La felicidad era infinita.
― Yo también te amo. ― Nos besamos y comenzamos a subir las escaleras sin despegar nuestros cuerpos. Llegamos a nuestro cuarto a duras penas, era bastante parecido al de la universidad. Una cama grande con cortinas, uno televisor HD pegado en la pared, relojes, mesitas de noche en cada lado, un armario y fotos nuestras con los niños
Me empujó a la cama y cerró la puerta con el pie mientras se desabrochaba la camisa y se deshacía de su cinturón. Se unió a mi y besó mi cuello con pasión.
― Mm...Grace.
― Sh, Matt esta en la habitación de al lado. ― Le dije, susurrando bajo y muy cerca de su oído. Oliver bajó la mirada para mirar la hora en su reloj y sonrió hermosamente. Ambos sabíamos que teníamos tiempo.
― Matt está peor que un tronco, lo moví hasta el cansancio y ni se despertó, en cuanto a Lily, ella no volverá en...― Miro su reloj otra vez. ― Dos horas, tenemos tiempo.
Asiento con una sonrisa en la cara y decido no debatirle más. Yo igual deseaba estar con él desesperadamente. Como un robot, levanto los brazos, saca mi camisa y desabrocha el brasier lanzándolo lejos, casi al otro extremo de la habitación en un gesto exagerado, acompañada de su típica risa de travieso.
Me tumbo debajo de él besando mis pechos y bajándome los jeans junto a las bragas. Ambos estábamos ansiosos, no teníamos relaciones hace mucho tiempo ya que Oliver estaba ocupado dando todo de sí para conseguir el puesto en su trabajo, en cambio yo cuidaba a los niños lo que me dejaba muy cansada, con los juegos de Matt y los problemas adolescentes de Lily me dejaban realmente agotada.
Oliver se saca los pantalones y los boxers quedando ambos desnudos.
― Dime lo que quieres. ― Susurró mordiendo mi oreja.
― Quiero...¡Ah! ― Saboreó mi cuello y más abajo y más abajo, impidiéndome terminar.
― Dime lo que quieres.
― Te quiero a ti, Oliver. ― Rio en mi oreja, besó mi nariz y entró con suavidad, al mismo tiempo que su boca y la mía rompían un beso producto del placer. Sus caderas comenzaron a tomar ritmo y se movían frenéticamente junto a las mías, dentro y fuera.
Oliver bombeaba muy fuerte sin parar mientras yo me acercaba lo que más podía hacia él, dándole besos en toda la clavícula y el pecho para evitar dejar marcas que levantaran preguntas incómodas.
― O...Oliver. ― Cuando dije su nombre se movió mas rápido dentro de mí. Ya iba a llegar. ― Ya llego.
― Yo también. ― Dio unas ultima embestidas mas salvajes y explotamos en un orgasmo callado por un beso.
Nos quedamos allí, con las respiraciones entre cortadas. Mi pecho subía y bajaba con furia.
― Voy a buscar algo para comer, ¿Quieres algo princesa?―Pregunto Oliver quien para mi sorpresa ya estaba vestido con su tradicional pantalón de buzo gris y su pecho desnudo.
― Un vaso de agua estaría bien. ― Respondí. Asintió y me besó por ultima vez antes de bajar. Mire la hora. 11:30 p.m. Oliver va a matar a Lily. Me coloqué mi ropa interior y una polera blanca antes de salir por el pasillo en busca de mi esposo.
Minutos después, Oliver subió con con el vaso de agua y una naranja pelada.
― Ten.
― Gracias. ― Me besó la mejilla y prendió el televisor mientras se echaba un pedazo de naranja a la boca.
― Once treinta y Lily aun no llega. Demonios. A lo mejor ese tal Andy, Jasy o como se llame se este sobrepasando maldito hijo de... ― Lo corté con un simple movimiento de cabeza.
― Déjala Oliver, tiene quince, ¿No recuerdas cuando tenías quince años?
― Claro que lo recuerdo, pasaba encerrado en mi cuarto leyendo un libro
― Aburrido.
― ¿Tu que hacías? ― Preguntó serio.
― Tú sabes, estudiar, escaparme de casa, leer un libro, escuchar música fuerte por toda la casa, besar a Josh. ― Oliver se tensó y negó con la cabeza, intentando olvidar aquel período de nuestras vidas. ― Cosas de adolescente.
― Pues ella ya escucha música a todo volumen en su habitación, basta con eso. ― La puerta principal se cerro y Oliver se iba a levantar pero lo detuve
― Déjala Oliver, es una adolescente. ― Bufó y me abrazó por la cintura. Yo, como siempre, recibí gustosa sus brazos fuertes que por los años se habían aumentado de masa y se habían convertido en mi nuevo lugar seguro.
― Juro que si algún cabrón la tocó, lo mataré.
― Tranquilo, nadie le hará nada. ― Besé sus labios dulcemente. ― Vamos a dormir, amor.
Oliver me abrazó por la cintura y besó mi cabeza antes de que ambos quedáramos dormidos.