Grace.
Después de haber ido a visitar a Emily fui a buscar a Matt a la escuela. Lo más posible es que Lily se haya devuelto a casa con Drew. Cruce la calle y de pronto el semáforo pone rojo y piso el freno bruscamente. Siento el impacto trasero y miro. Sale Humo. Genial.
― ¡Mierda! ― Solté, golpeando el volante.
Suspiré. Baje del auto y fui a enfrentar al otro conductor, quien no tenía la culpa de que el puto semáforo se mandara solo, dispuesta a intercambiar el número de la aseguradora.
― Hola. Lo siento, el semáforo cambio de pronto, no lo vi, en verdad lo siento. ― Miré su auto, tenía una gran abolladura en la parte izquierda, justo en la luz delantera. ― Y lo siento por tu auto, es un lindo Audi.
― No te preocupes, yo sé que no fue a propósito. Mi nombre es James. ―Me ofrece su mano para que la estreche, lo hago.
― Soy Grace Murphy, encantada.
― Supongo que Murphy no es tu apellido real. ― Sus ojos verdes brillaban como una fuente llena de agua que daba vueltas y se colocaron justo encima de mi anillo, su cabello era castaño y vestía formalmente. Se veía un tipo de oficina, como cualquier otro.
― No, mi apellido real es Jones, Murphy es mi apellido de casada.
― Encantado de conocerte, Grace Jones. Yo soy James Parker, trabajo en una agencia de moda. ― Dice entregándome su tarjeta:
«James Parker ― Agente de modelos
Contacto: 39108373»
― ¿Modelos?
― Sí, yo consigo a los modelos, tanto hombres como mujeres. He trabajado con Victoria Secret, Chanel, Dior, Armani, Boss, Calvin Klein, en fin, muchos.
― Eso es increíble.
― Bueno, dame tu número y llamamos a la aseguradora, firmamos papeles, nos arreglan los autos y todos felices. ― Sonríe James, mostrando sus dientes blancos. Asiento. Pasamos los números y James se me quedo mirando, mire sus ojos que seguían siendo increíblemente verdes e inquisitivos.
― Disculpa la pregunta, pero ¿Cuántos años tienes? ― Preguntó.
― Treinta y cuatro, ¿Por qué?
― ¿Bromeas? ― Fruncí el ceño.
― ¿No lo parezco?
― Disculpa, es solo que en el mundo de las pasarelas no hay muchas chicas de tu edad y bueno, te ves como una de modelo de veinte años, te ves muy joven.
― ¿Gracias? Supongo. Me cuido lo mejor posible.
― Disculpa todo esto, es solo que me emociono cuando veo tanto potencial frente a mí. ¿Te gustaría hacer alguna prueba de modelaje? Podría mostrarte al equipo, presentarte a mis colegas.
¿Qué? Ni siquiera sabía si era un agente de verdad, pero el entusiasmo en sus ojos me daba a entender que realmente estaba interesado en una prueba.
― Mmm...no, por ahora no, gracias, James.
― Si alguna vez quieres ser modelo, no dudes en llamarme. Voy a llamar a la aseguradora. ― Dice abriendo su teléfono y alejándose de mí para poder hablar con la aseguradora. Por mi lado, hice un par de llamadas a la escuela informando que no podría recoger a Matt y que Oliver iría por él. Luego de unos minutos, colgó y volvió para contarme la conversación.
― Bien, tu auto se lo llevaran al mecánico y el mío lo usare todo el día de hoy para que en la noche lo vengan a buscar.
― Bien. Muchas gracias por todo. ― Sonreí.
― Se me olvidaba, los gastos los cubro yo. No te preocupes. ― Dice él con las manos en los bolsillos.
― Oh no, no te dejaré hacerlo.
― Lo siento, ya está hecho. No aceptaré más reclamos. ― Sonreí otra vez
― Gracias, James.
― No es nada. Esperaré la grúa contigo. ― La grúa tardó exactamente una media hora en aparecer. Media hora que James utilizó para poder conversar sobre diversos temas. El chico era agradable e inteligente, quizás un poco acelerado debido al estrés de su trabajo, pero era una persona con la cual podías hablar sin problemas. La grúa enganchó a mi auto y desapareció por la calle.
― Te llevo, ¿A dónde vas?
― Oh no, me puedo ir a pie, no te preocupes.
― Déjame llevarte, mi madre decía que un caballero ingles debe hacer lo que sea para que la dama se sienta cómoda.
― ¿De dónde eres?
― Soy de Liverpool. Vamos, déjame llevarte.
― Bien, pero este es el último favor que te dejo conceder, James. ― Rio.
― Seguro. ― Dijo sarcástico.
― En serio, Parker. ― Siguió conduciendo mientras prendía la radio.
― ¡YOU ARE MY TREASURE! ¡YEAH YOU, YOU, YOU, YOU ARE! ¡YOU ARE MY TREASURE! ― James y yo cantábamos muy fuerte en el auto mi canción favorita de Bruno Mars, resulto ser que aquel caballero de Liverpool era fan de Bruno igual que yo.
― Llegamos. ― Avisó James, parando frente a mi casa.
― No sé cómo agradecértelo. ― Dije.
― Hay una forma. ― Dice James.
― ¿Cual?
― Que aceptes una sesión de fotos. ―
― ¿Fotos? ¿Qué campaña?
― Calvin Klein.― Dijo rápido.
― ¿Ropa interior? ― Pregunté, con la ceja alzada. Él negó con la cabeza.
― Están sacando una línea de jeans, ¿Aceptas? ― Resoplé y asentí. Podría ser divertido, ahora que los chicos estaban en la escuela y Oliver había encontrado trabajo, yo podría tener un tiempo para poder devolverle el favor a James.
― Genial. ― Celebró. Bajamos del auto y vi a Oliver de la mano con Matt.
― ¡OLIVER! ¡MATT! ― Grité, se dieron vuelta y Oliver frunció el ceño al ver a James.
― ¡MAMÁ! ― Gritó Matt, lanzándose a mis brazos.
― Hola cariño. Perdón por llegar tarde, hubo un problema.
― ¿Grace? ¿Quién es él? ¿Dónde está el auto? ¿Quién es él? ―Oliver parecía enojado, curioso, molesto e intrigado.
―Oliver, él es James Parker, trabaja en una agencia de modelos, chocamos nuestros autos y James se ofreció a llevarme. El auto está en el mecánico. ― Dije soltando un suspiro, ambos estrecharon sus manos cortésmente.
― Vámonos. ― Dijo Oliver, una vez que terminaron las presentaciones.
― Puedo llevarlos si quieren. ― Ofrece James.
― No, nos vamos en taxi. Gracias, James. ― Miro a Oliver molesta por su descortesía. Él no es así con la gente.
― Bueno, fue un gusto conocerte, Grace. ― Besa mi mejilla. ― Matt. ― Estrecha la mano de mi hijo. ― Y Oliver.
Ese fue el estrecho de manos más tenso de la historia, pero James lo hizo con una sonrisa en la cara ante la insólita cara de mi marido.
― Adiós, James. Gracias por todo, por el viaje, por el mecánico, por todo.
― No es nada. Si me disculpan tengo que irme a una conferencia que tengo con los chicos de Calvin Klein. ― James me miro. ― Mi secretaria te llamara para confirmar la sesión para el lunes, te veo allí.
James entró a su auto y se alejó por la calle. Fue el momento preciso donde tuve la mirada azul de mi marido puesta en mí nuevamente.
― ¿Gracias por el mecánico? ¿Sesiones de fotos? ¿Calvin Klein? ¿Hay algo que quieras decirme?
Oliver no me dejara tranquila hasta que le diga detalle a detalle lo que pasó con James.