Ethan. ¿Saben que está haciendo? Se está riendo de mi. A carcajada limpia y escandalosa. La mire frunciendo el ceño. —No le encuentro gracia— hablé, ella se limpio la lágrima que salió por la risa, mientras se tomaba el estómago. Respiró hondo. —¿Te estás escuchando? Es probable que estés drogado, Ethan — Chasqueo la lengua y apartó la mirada de ella. Quedé como un pendejo. Sinceramente, me ardió el hecho de que se largara y me dejara como prostituta usada. Jamás sentí tanta humillación, como anoche. Romina tenía un efecto especial en mi, uno que hasta el momento, no había sentido tan fuerte como anoche. Anoche creo que estuve a punto de llorar por sentirme tan usado. Y es patético. Yo, el hombre más rico de todo Londres, que tiene a cuánta mujer desee. Pero no, Romina tení

