38

704 Words

Estaba tan asustada que, cuando escuché la voz que llamaba a mi hijo, pegué un brinco. Es el imbécil de Andy que anda abaratando aquí y sacando mis buenos sustos y nervios. Decidí seguir mi camino y hacer como si hace unos segundos no haya estado cargándome de miedo. —Hola. —Saludé cuando me topé con él. —¿El hombre de la casa apenas viene llegando de la clínica? —Hablé tonterías para disimular mis nervios. —Hola, cariño. —Respondió, saludándome con un beso en la mejilla. —¡Cuánto deseo devorar esos labios! — susurró. No le dije nada, lo empujé y continué mi camino. No me gusta que él nos exponga tanto cuando le he pedido en muchas ocasiones que no actúe así cuando estamos en casa, bueno, en ningún lugar debería hacerlo porque él ya tiene su mujer con la que pasa las noches y esa es

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD