DIANA —¿Qué dijiste? —el rostro de Bryan se quedó paralizado por la sorpresa. —Estoy embarazada —repitió. Era la primera vez que lo decía en voz alta. Bryan permaneció en silencio. Congelado. —Lo siento —le dijo. Bryan la miró entonces. —¿Lo siento? ¿Por qué demonios tendrías que sentirte así? Ella apenas podía hablar, la garganta le ardía. —Esto no… no era como tú querías que pasara. Siento que arruiné todo. Se suponía que fuera clínico. Profesional. Un arreglo de negocios. Y Diana había quedado embarazada durante su noche íntima juntos. —¿Qué? Diana, no. ¿De qué estás hablando? —Bryan se deslizó alrededor de la mesa y se sentó en su lado del puesto. —Este bebé— —comenzó ella. Las lágrimas se acumularon en sus ojos antes de deslizarse por sus mejillas. Bryan la envolvió fuertemen

