DIANA Diana no podía dejar de pensar en la expresión de Bryan cuando su padre terminó el discurso. Él había esperado una promoción, y con razón. Bryan había entregado más a esa empresa que nadie. En todos sus años en Omega Industries, Diana solo había visto a Richard unas cuantas veces. No entendía por qué seguía conservando el título de director ejecutivo estando tan ausente. Tomó la larga entrada pavimentada hasta que apareció a la vista una hermosa casa de tres pisos. Era majestuosa, azul con contraventanas blancas. Su amiga Amy vivía a veinticinco minutos de Olympus City, en una zona suburbana donde las casas eran amplias y con jardines delanteros perfectamente cuidados. Diana estacionó, tomó la gran bolsa repleta de papel de regalo rosa del asiento del copiloto y se apresuró hacia

