BRYAN —¿Cómo que no puedes encontrarla? Amy se encogió de hombros, impotente. —No lo sé. Dijo que regresaría enseguida… —¿Hace cuánto? —exigió él. Ella se estremeció. —Una hora. Bryan sintió que el estómago se le desplomaba. ¡No! Salió de la habitación y se dirigió a la suya. Su corazón latía con fuerza en el pecho. Bryan volvió a leer la nota. Bryan, Lo siento muchísimo, pero no puedo seguir con esto. Pensé que podría hacerlo sola, que podría amar a nuestro hijo lo suficiente por los dos. Y sí puedo. Pero la verdad es que no quiero. Quiero una vida contigo. Una que no sea falsa. La verdad es que te amo, Bryan. Y sé que no era lo que planeabas y que no correspondes a mis sentimientos. Quiero que sepas que no te guardo rencor por eso. De la misma forma en que espero que no me c

