DRAVEN La guío hacia la mesa y le ordeno sentarse. Luego digo: —Tengo una propuesta para ti. Ella inclina la cabeza y frunce el ceño, cuestionando: —¿Una propuesta? Continúo: —¿Qué te parecería empezar tu pastelería de cupcakes después del Año Nuevo? Me mira boquiabierta. Me quedo en silencio y finalmente dice: —¿Es una trampa? —No. ¿De verdad te importa tu sueño o no? —Por supuesto que sí —afirma. Me inclino más cerca. —Está bien, solo te lo voy a preguntar una vez más. ¿Qué te parecería abrir tu pastelería de cupcakes después del Año Nuevo? —¿Este año que viene? ¿En unos meses? —pregunta. —Sí. —Eso no es posible. —¿Dónde se fue el optimismo de la Señorita Sonrisa? —le reté. Me fulmina con la mirada. —Deja de llamarme así. —¿Por qué? ¿No lo eres? —insisto. —Solo porque

