Sidney —Eso estuvo delicioso —afirmo. Scott sonríe. —Te lo dije. Si hay algo que conozco bien, es la barbacoa. Dejo el pastel de nuez para ti. —Mira a Nancy, que nos está sirviendo una porción. —Scott Draven —dice una mujer desde un puesto detrás de mí con voz baja. Su rostro se endurece. La otra mujer agrega: —Estoy segura de que ella tampoco durará mucho. El rostro de Scott se sonroja y un calor sube también a mis mejillas. Me encanta este pueblito, pero no entiendo los modales de estas personas. El chisme está fuera de control. No puedo culpar a Scott por mantenerse alejado, excepto que su familia es increíble. Las mujeres siguen hablando y yo miro hacia atrás, fulminándolas con la mirada. Una pelirroja nota mi mirada, pero parece no importarle. Se inclina hacia la mesa, vuelve

