Fanny Las palabras de Dexter pesan sobre mi pecho, y no me gusta cómo me hacen sentir. Culpable. Culpable cuando no debería. Es un imbécil. No lo había visto desde la secundaria, donde siempre había albergado un ridículo enamoramiento por él. Y no era la única. Todas las chicas lo tenían. Era alto y guapísimo y hosco, y ya entonces cargaba con ese aire de estrella de rock. Luego lo escuché en la boda de Ava hablando con Will poco antes de la ceremonia. Se refirió a mí como una princesa bestial, mocosa y estirada, con la que tendría que lidiar durante la ceremonia y la recepción. Eso dolió. En realidad, me rompió un poco el corazón porque nunca supe que no le agradaba, y los enamoramientos de la secundaria son de esos que se te quedan. Todo lo que hice fue quejarme de lo caluroso que est

