FANNY Niego con la cabeza y él sonríe, robándome otro beso. Entonces nuestra góndola llega y la fila avanza, aun cuando todos tienen los teléfonos afuera, tomando fotos, videos y seguramente posteándolos por todo el planeta. Genial. Si no es el hombre más juguetón, hermoso e irritante del mundo… —¡Dexter! ¡Vas a subir con nosotras! —Bethy sigue gritando, pero los ojos de Dexter siguen clavados en mí. Dexter baja la mano hasta su hombro y se inclina conspiratoriamente. —En realidad, amor, ¿te molestaría mucho si tomamos la caja de la muerte—perdón, la góndola—solos? Quiero intentar probar que mi teoría de los doce minutos es errónea. —Les guiña un ojo a las mujeres con esa sonrisa con hoyuelo, y ambas se derriten al instante—. Ya sabes cómo es el amor nuevo, especialmente en Navidad.

