DARIUS La canción cargada de bajos del club se funde con la siguiente, y la mesera trae otra botella de vodka a la mesa. —¿Cómo está todo, caballeros? —tiene que gritar por encima de la música, pero aun así sus pestañas revolotean de forma seductora. —Perfecto —Owen le da un pulgar arriba, luego se inclina más cerca y le dice algo directamente al oído. Aparto la mirada. No hay duda de que le está preguntando a qué hora termina su turno. Y me alegra por él. Me gusta que esté pasando un buen rato. ¿Yo? Me siento como una completa basura. Las semanas desde que Arlet se paró en la puerta de mi casa y me dijo que no quería volver a verme han sido como caminar en medio del lodo. No logro sacudirme la sensación de desesperanza que se instaló sobre mí como una nube oscura. Extraño la conex

