ARLET Sentada en el suelo de la habitación del bebé, guardo una pila de mantas recién lavadas en el cajón inferior del armario y luego miro alrededor del cuarto. Ya no hay mucho más que hacer. En estas semanas de licencia por maternidad me he dedicado sobre todo a trabajar en la casa y a dejar todo listo para los trillizos. Su habitación está lista. Tres asientos para auto esperan en la parte trasera de mi nueva camioneta SUV de lujo —mucho más grande de lo que jamás imaginé tener, pero voy a necesitarla—. Tengo contratada a una doula posparto para que me ayude el día que traiga a los bebés a casa, y una niñera que empezará unas semanas después. Gracias a todo el dinero que tengo por el éxito de GourmetGlobal y la manutención, he podido pagar toda la ayuda que necesito. Estoy mejor que

