SIDNEY Se vuelve hacia su familia y afirma: —No vamos a invitar a un montón de personas. Será solo familia y algunos amigos cercanos. —Será difícil reducirlo. La gente se ofenderá —se preocupa Ruby. —Qué lástima. Culpen a mí. Otras opciones —ordena Scott. Mi corazón se derrite. Hay algo en ese tono de “no me discutas” de Scott que siempre me hace perder las rodillas. La tensión llena el aire. —¿Cuándo llegará tu familia? —pregunta Ruby. —Ummm… —trago saliva y parpadeo, conteniendo la inesperada tristeza que siento. Scott me acerca más a él. —La familia de Sidney ya no está. Solo estamos nosotros. Solo nosotros… como si yo fuera parte de ellos. No lo soy. No lo olvides. Me lanzan sonrisas compasivas. Me acomodo en mi asiento, y Scott ordena: —¿Cuáles son las otras opciones? El

