FABIÁN Me despierto con un dolor de cabeza que retumba. Llevo a estos niños conmigo menos de veinticuatro horas y ya sueño con devolverlos. ¿Cómo demonios hace la gente para manejar esto? Son una pesadilla. Menos mal que tengo una habitación de invitados y que puedo encerrarlos ahí para que se cuiden un rato. Toda la noche trataron mi casa como si fuera un parque. Entre saltar en mi cama y brincar en el sofá, logré calmarlos un poco con unas pizzas antes de acostarse. Me arruinó la tarde entera. Iba a tener una noche tranquila en casa —y luego mi estúpido hermano lo estropea todo. Como siempre. Café. Eso es lo que necesito. Café caliente, fuerte y n***o. Tal vez con suficiente cafeína despierte de esta pesadilla. Pero cualquier esperanza de que todo sea un mal sueño se rompe cuando me

