DOMINIC —¡Joel, espera! —grita Stella, pero apenas puedo oírla sobre el estruendo en mis oídos. Esto es una pesadilla. Debí saber que esto pasaría. Fui un maldito estúpido al pensar que podía salir como si nada cuando los buitres de la prensa todavía me tienen en la mira. Leí las noticias esta mañana. Aún soy tema central y se preguntan dónde estoy porque no me han visto en días. Solo esperan para lanzarse sobre mí otra vez y destrozarme en pedazos. Y ahora voy a arrastrar a Stella a la línea de fuego. Ella no merece eso. No quiero que sea “La Mujer Misteriosa de Lockhart”, que los periodistas oportunistas escarben en su pasado y desentierren todo lo que no me cuenta solo para exhibirlo en internet. Tiene razón. Soy un idiota. Y ahora mi ego habrá arruinado nuestras vidas. Nunca me per

