LILIAN He dormido apenas unas horas en días. Cada mañana, llego a la oficina y encuentro nuevos mensajes de voz de Axel, rogándome que escuche sus propuestas, que lo deje explicarse. Los borro antes siquiera de oírlos. Y cada noche, vuelvo a casa y me revuelco en la cama, durmiendo a medias, entrando y saliendo de sueños donde le grito, le cierro la puerta en la cara. Donde me sostiene en sus brazos. Es todo muy perturbador. No entiendo por qué no nos deja en paz. ¿No es obvio que no estoy interesada? —¿Noche difícil? —pregunta Kelly, levantando una ceja cuando bostezo otra vez. Estamos reunidas en mi oficina, una especie de charla informal donde podemos ser sinceras sobre la realidad sin arrastrar a nadie más. Y la realidad no se ve nada bonita últimamente. Parpadeo y sacudo la cabeza

