Pablo Salí de la oficina de Kristen con una sensación de euforia, pero me maldije a mí mismo. ¿Qué estaba haciendo? Por eso me había mantenido alejado. Phil y Liliana llevaban meses insistiendo en que conociera a Kristen Galindo. Cada vez que surgía el tema, lo ignoraba y ponía excusas. —Pablo, ¿todo bien? —me preguntó Phil en el auto. Acabábamos de salir de una reunión y firmar un trato con una nueva empresa que íbamos a adquirir. —Todo está perfecto. ¿Por qué lo preguntas? —Has pedido trasladar todas nuestras cuentas a la firma de Kristen Galindo, pero parece que no quieres involucrarte. Aunque estoy totalmente a favor, si vamos a mover todas nuestras cuentas a su firma, necesitas estar incluido en el proceso. Pero aún no la has conocido. Encogí de hombros, intentando aparentar que

