Fabian Puedo ver su pecho subiendo y bajando, casi sentirlo. Estamos tan cerca que casi siento el chisporroteo estático entre nosotros. Me cuesta no mirar sus labios o sus pechos y aún más no tocarla. —¿Qué me estás haciendo? —susurro—. Nunca le he contado a nadie tantas de las cosas que te he dicho. —Puedes confiar en mí —susurra de vuelta, y juro que alza la barbilla como invitándome a besarla. —Lo sé —digo, bajando la cabeza apenas un poco. Puedo sentir su aliento en mi piel, estamos tan cerca—. Nunca me había sentido así antes. Me haces sentir tan… —Me callo. ¿Cómo puedo expresar cualquiera de las cosas que me hace sentir? En lugar de palabras, me armo de valor ante el rechazo y me inclino para besarla. Sus labios son mullidos y suaves, presionando contra los míos como si e

