CASSY Ritchie me acompaña hasta la puerta, con esa sonrisa tonta y familiar en el rostro. Hace mucho que no veía esa sonrisa. Los medios no la capturan. Solo muestran fotos del rockero malhumorado. —Sabes, si sigues llevándome a nuestros lugares de siempre en citas, voy a empezar a construir una máquina del tiempo —le digo, rodeando sus hombros con mis brazos y poniéndome de puntitas mientras él inclina su cabeza. —Los dos no hubiéramos sido buenos el uno para el otro en aquel entonces. Me besa suavemente, sus labios se mueven al compás de los míos mientras sus brazos rodean mi cintura. Mi corazón late con fuerza mientras el aroma de su colonia especiada me envuelve. Ritchie me abraza un poco más fuerte, como si tuviera miedo de que desaparezca si me suelta. Cuando finalmente nos sepa

