KRIS Me probé todos los vestidos que Celia había elegido. Cada vez que salía, veía la aprobación de Pablo. Era tan extraño. No estaba acostumbrada a probarme ropa para un hombre y mucho menos a que me miraran así. Pablo seguía cada uno de mis movimientos como si nadie más existiera, y eso me excitaba. Me hacía sentir sexy, segura y poderosa. Pensé en ir al sofá, desabrocharle los pantalones y sentarme sobre él, pero no creí que a Celia le pareciera bien. Todo me quedaba perfecto y no podía decidir, así que le pregunté a Pablo cuál le gustaba más. Me lanzó su intensa y ardiente mirada que me hizo estremecer por completo. —Todos. — —Bueno, entonces sorpréndeme —dije. Qué demonios. Rompí mi regla, así que bien podía soltar un poco más de control. Le entregué a Celia todas las prendas y

