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2039 Words
Al salir de la instrucción, caminando detrás de Jerald, no hubo mucha conmoción, a pesar de que Cai no había parado de hablar, sugerir nombres y hacer preguntas que Darat no escuchó, en principio estuvo muy abrumada y luego volvió a entretenerse con el lugar que la rodeaba. Caminaron por un pasillo, atravesaron el área común y se encaminaron por un par de pasillos más hasta el comedor. Tomó una bandeja como le indicó Jerald y se sentaron en una mesa apartada. El lugar era muy grande. Habían más mesas de las que podía contar a simple viste, y estaba medianamente lleno. Entre ellos que habían llegado, personas de las que ya vivían allí, y unos cuantos uniformados de diferentes áreas. Motivaba a Darat ver a algunos esenciales tener un uniforme de alguna de esas áreas, probablemente eran algunos que habían logrado ya superar todas las dificultades. —En realidad la pregunta es ¿qué no quieres saber Cai? — bromeó Jerald. —Lo siento — hizo una mueca. —Ya, no te disculpes, me encanta las cosas que se te ocurren — le dio una palmada en el hombro —. Pero ¿qué hay de ti, Darat? — ella lo miró atenta — No has dicho nada en todo el rato. —Oh, es que, la verdad, es mucho para procesar — respondió cabizbaja — , me siento un poco triste. —Está bien, lo comprendo — dijo Jerald —. A todos les afecta de una manera diferente, pero cualquiera está bien, ya comprenderán todo a detalle. Por ahora, por favor, coman, un estómago lleno hace que veas todo de otra manera. —Ni que lo digas — dijo Hawa con comida en la boca. Darat rio un poco ante la forma desesperada en la que comía, siempre la veía comer de esa manera. Tomó también un bocado de los fideos, y continuó observando todo a su alrededor. Las mesas estaban bien distribuidas y en ellas las personas comían bromeando unos con otros, otros solo conversaban y otros simplemente pasaban, pero algo era extraño. Darat parpadeó un par de veces, su vista no se aclaró. Era consciente de las personas que estaban allí, pero no podía ver sus rostros con total claridad, al menos no de aquellas que estaban a más de quince metros de distancia. —Muy bien, muchachos — apludió Jerald haciéndola saltar en su asiento y mirarle—, tenemos siete áreas que explorar, una por día — anunció Jerald —. Hoy comenzaremos con con el campo de cultivo, mañana continuaremos al departamento de suministros, luego al de educación, después logística, área de salud, tecnología e información y por último el cuerpo de batalla. La última hizo latir el corazón de Darat a más velocidad, ahí era donde quería ir, estaba segura. —¿Es necesario que pasemos por todos los departamentos? —¿Por qué? — le preguntó Jerald — Ya estás demasiado segura respecto a donde quieres ir, Darat? —La verdad es que sí —sonrío segura —. No estoy segura del por qué, pero siempre me he visto atraída por la acción, me gusta ser capaz de moverme ágilmente y todo lo que conlleva ser un luchador. Jerald negó con la cabeza y la miró con una ligera desaprobación. —Tienes un fetiche por las peleas — alzó las manos como si se rindiera —, pero lo respeto, Lysa no estará precisamente encantada, pero es tu vida a fin de cuentas. Eres muy valiente. —Creo que todos son valientes, en realidad — respondió Darat —. Después de todo, ser médico no es tarea sencilla, acarrea demasiada responsabilidad, están en sus manos las vidas de muchas personas. El cultivo también es un asunto delicado, creo que cualquier tarea que se decida realizar, necesita valentía. —Estoy de acuerdo con eso — Hawa habló de nuevo con la boca llena —. Sea lo que decidas, a vida es complicada. —Como si hubieses vivido una de verdad — le burla Cai. —Bueno, pero hemos vivido el doble de la edad que tenemos — replica luego de tragar —, de alguna manera eso nos hace más sabios, aunque hayan sido vidas falsas. —Eso es cierto — la señala Jerald —, los esenciales en su mayoría tienen la sabiduría de alguien que ha vivido sesenta años, aún cuando tiene solo veinte. Muchos se han vuelto claves para el desarrollo del movimiento. —Entonces nos necesitan — Cai se cruzó de brazos y alzó las cejas en una mueca orgullosa. —¿No escuchaste? Dijo — Hawa hizo comillas con los dedos — en su mayoría, lo que significa que algunos solo son molestos. —¿Qué estás insinuando? —Ya, no empiecen — Darat abrió una mano en casa dirección —. No respondiste a mi pregunta — se refirió a Jerald —, ¿es necesario que pasemos por todas las áreas? —Sí, sea cual sea el departamento que escojas debes conocer los otros, es importante tener una visión completa de toda la estructura. —Eso tiene sentido, es muy cierto — concordó Hawa para luego limpiar su boca con una servilleta. —Bueno, ¿están listos? Es importante estar lo más temprano posible en los cultivos. —Sí, vamos — Darat recogió las cosas y se colocó de pie. Pronto todos se pusieron en marcha, dejando las bandejas en su respectivo lugar y siguiendo a Jerald por los pasillos. Pasaron una vez más por el área común, y luego caminaron por largos pasillos. Jerald les explicó que al tratarse de un área que necesitaba la luz del sol, estaban muy separadas entre sí. La estructura de La Ciudadela le parecía bastante interesante a Darat, se le parecía mucho a un hormiguero. También les había dicho que ya eran las ocho de la mañana, pero que si decidían formar parte de ese equipo, tendrían que llegar mucho más temprano. Luego varias vueltas, y de intentar memorizarlas todas, la luz se hizo visible al final del pasillo y Darat lo agradeció, le fascinaba la luz del sol, era más potente de lo que había visto antes, porque claro, nunca lo había visto en carne propia. —Este, es el campo de cultivo. El asombro salió de los labios de los tres nuevos vivientes, era una imagen cautivadora la que tenían frente a ellos. El campo amplio y muy bien organizado estaba lleno de color, entre verde, naranja, rojo e incluso amarillo. Muchas personas trabajan la cosecha y otras la tierra, podría decir que la imagen era digna de una perspectiva, algo que no creía que fuese real. Habían varios esenciales trabajando en diferentes puntos, pero había también mucha diversidad de personas. No utilizaban un uniforme específico, pero todos tenían un sombrero verde oscuro sobre sus cabezas. —Bienvenido, Jerald — le saludó un señor de barba larga y blanca, con voz ronca —, es bueno verte de nuevo. —Es bueno verte a ti — le respondió con un abrazo y luego se dirigió a ellos —. Hoy traigo conmigo Hawa, Darat y Cai, todos estos son bastante enérgicos a su manera, aunque Darat a veces se queda muy pensativa. —Es un gusto conocerlos, nuevos vivientes — sonrío y estrechó sus manos —. Mi nombre es Robert, más adelante cuando escojan un área en la que estar, ustedes podrán decir sus nuevos nombres, al menos que ya tengan uno. —Yo soy Terra — informó Cai estrechando su mano —, no, espere, mejor Dean. Darat lo miró con una mueca en su rostro al igual que Hawa. —Mejor sigue siendo Cai hasta que puedas decir algo coherente — se quejó Hawa —, yo creo que puede llamarnos así, no hemos tenido tiempo suficiente para procesar esa información. —Está bien, lo entiendo — respondió Robert —. Hoy les daremos las instrucciones básicas sobre lo que hacemos aquí y como lo hacemos. Si les gusta esta área, luego les enseñaremos todo a detalle. Pero, ¿les llama la atención la naturaleza. Cai alzó su mano. —Fui explorador unas quince vidas — informó seriamente. Darat se sorprendió ante ello, por su personalidad había pensado que se dedicaba más a deportes extremos, aunque la exploración era una actividad muy arriesgada también porque... —Yo también lo fui unas dos veces. —Yo no soy amante de las actitvidades impliquen el sol, pero aquí todo es tan diferente que quiero intentarlo — añadió Hawa. El señor Robert asintió con una sonrisa. —Bueno, eso es increíble, ustedes dos tienen algo de experiencia con este tipo de actividad y tú puedes aprender esta vez, en tu verdadera vida. Las vidas que había vivido en su mente, de alguna forma eran muy ciertas para Darat y se daba cuenta que para los demás también, después de todo, estaban en su memoria, estaban en sus recuerdos. No las había vivido como debería, pero el conocimiento quedaba en su mente, era algo muy interesante de las perspectivas. —Lo primero que deben saber, como nuestro protocolo, es que debemos utilizar estos sombreros verdes cuando estemos en el campo, no solo nos cubren de la luz del sol, sino que están hechos de un material resistente que nos protege de cualquier cosa que pueda caer desde allá arriba y nos camuflagea un poco. A su alrededor las altas paredes se alzaban prepotentes, si bien estaban en la realidad, aún no podían disfrutar de todas las cosas como había sido diseñado en principio a causa de un orden que aún no comprendía. Por lo que aún seguían bajo tierra. —Ahora, empezamos su instrucción y su guía Jerald nos acompañará también. Así comenzaron con las tareas correspondientes y continuaron todo el día hasta que el sol se ocultó. Darat se sintió muy cómoda allí, percibió lo mismo de Cai, pero Hawa definitivamente no se quedaría a trabajar en ese sector, en más de una ocasión rieron por su expresiones o reacciones. A pesar de que era tranquilo, estuvieron muy ocupados como para darle tiempo de perderse en sus pensamientos, así que cuando Darat fue a dormir esa noche, en un dormitorio junto a unas cinco esenciales más, no pudo evitardarle vueltas a todo el asunto. La información seguía siendo abrumadora, partiendo del hecho de que la tierra ya no estaba tan contaminada como le habían hecho creer, sino que eran controlados como ratas de laboratorio o una simple preservación de la humanidad, como si fuesen un objeto inanimado, hasta el punto de que sus nombres ni siquiera les otorgaban una identidad real. Pero todo iba a ser diferente ahora, debía serlo, después de todo, ahora podía ser libre. Esta sería su última vida, las condiciones de inicio no eran las que había prederteminado, sino que eran las que le había tocado, como debió ser para que ella tuviese que luchar con su vida para encontrar su lugar o la forma en la que quería vivirla. Era su última vida, pero esta era suya. Y no podía ser más emocionante y aterrador a la vez. No sabía si la viviría correctamente, ya no tenía la opción de saber que despertaría en cualquier momento y podría seleccionar una vida diferente si no le había gustado cómo se había desarrollado la historia. En su mano no tenía más un lápiz de creyón, ahora tenía un lapicero para escribir la dirección de su vida. A pesar de que había pasado años viviendo a través de historias que no eran la suya, solo encerrada en una habitación, Darat estaba segura de quién era. Sabía lo que le gustaba y lo que no, cuáles eran sus reacciones a ciertas cosas, sabía quién era. Si bien no había vivido del todo, al menos había aprendido muchas cosas en diferentes áreas así que decidió estar agradecida y no dejarse sumir en la amargura y el rencor contra los que le habían quitado su libertad. Sabía quién era y lo que quería: Darat, una mujer decidida a vivir en la verdad, que lucharía para liberar a los cautivos y acabar con un orden egoísta, siendo feliz cada preciado segundo de su vida. 
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