capitulo 48

1072 Words
Guardando el arma en mi espalda, salgo de allí y comienzo a caminar hacia la oficina del fondo, haciéndole una seña a mi mano derecha, Aitor, quien no duda en seguirme por los amplios pasillos de la bodega con su vista en el suelo y esperando mis órdenes. Su padre lo ha entrenado bien. Aitor Dilon, m*****o de una de las familias de protectores más fieles y antiguas de la secta Maxwell. Durante generaciones, y desde el principio de todo, los Dilon fueron los encargados de mantener a salvo la herencia y descendencia Maxwell por miles y miles de años. Y Aitor es el último de su generación. Por ende, mi mano derecha. —Quiero el reporte de mi mujer en mi oficina ahora — demando con frialdad, antes de cerrar la puerta en su cara, sin darle posibilidad de refutar una mierda. Usualmente suelo pedir los informes todos los días por las noches y no a estas horas de la tarde, pero estoy mas que desesperado. Estoy famélico por mi mujer. Estaba harto, mi polla duele día y noche a causa de la necesidad por mi pequeña humana y la tensión en mis músculos parece no menguar ni aún cuando me recuesto y duermo unas pocas horas. Nada parece estar bien si no la tengo a ella entre mis brazos. Dependencia de mierda. Lazo de mierda. Los únicos momentos en el día en los que logro sentirme mejor, son cuando mis mujeres me traen nuevos reportes de cómo está Valerie. Pero, aún así, mi cuerpo se siente como la mierda, ya que he ordenado que solo me traigan una foto suya y que me digan lo justo sobre su estado; si estaba bien y si algo parece anormal a su alrededor como para peligrar y necesitarme. No puedo arriesgarme a saber más porque se que tiraré todo a la mierda e iré por ella. Sacándome de mis pensamientos, unos suaves toques en la puerta de la oficina me obligan a dejar de mirar hacia la madera del escritorio con frustración y, en cambio, a pasar a ver la madera de la puerta con ansiedad. Al fin. —Adelante — suelto con frialdad, antes de esconder mi visible ereccion debajo del escritorio y comenzar a acomodármela debajo de la tela en anticipación a la paja que me voy a hacer cuando Thalia -m*****o de la familia de protectores Vincent- me deje el informe de Valerie y una foto nueva de mi mujer sobre el escritorio. Últimamente su vientre está un poco más hinchado. Contengo un gemido al pensar en ello y me concentro en observar sin ninguna expresión en mi rostro como la mujer, unos años más grande que Valerie, se adentra en la oficina con cautela y observa hacia el suelo mientras se acerca con un sobre entre sus manos. —El informe como lo pidió, mi lord — habla bajo, antes de dejar mi pedido sobre el escritorio y, por primera vez desde que entró al despacho, subir sus ojos en mi dirección para dedicarme una mirada que destila curiosidad y un brillo que no pasa desapercibido para mi. Deseo. Inconscientemente me encuentro deseando que esa mujer frente a mi sea otra. Quiero desesperadamente que sea mi caliente y curiosa humana la que me dedica esa mirada. Que me vea con las mismas ganas de mi como lo hace Thalia. Quiero que sea mi Valerie. Pero no lo es. No, no lo es, y el que mi polla no salte con la vista de los prominentes pechos casi desnudos de la despampanante mujer frente a mi de la misma forma que lo hace con los medianos senos de Valerie, me asegura que estoy agarrado de las pelotas de por vida. Mi maldito libido depende solo de mi humana. Sin poder evitarlo, mis manos se vuelven puños y un gruñido escapa de mis labios a causa del sentimiento de molestia y hastío que me embarga por no poder controlar lo que mi polla quiere y estar preso del condenado lazo. Es frustrante, pero al mismo tiempo muy intenso y excitante. Al parecer, logro asustar a Thalia frente a mi y esta casi se pone a llorar al verme tan tenso y atravesándola con mi mirada con una furia que no es exactamente para ella, pero que, aún así, logra espantarla y hacerle retroceder unos pasos. Estupida humana débil. —Largo — le escupo con frialdad, antes de retirar mi mirada de ella y bajar mi atención al sobre frente a mi, sintiendo el molesto y furioso hormigueo en mis dedos que me alerta lo ansioso que estoy por descubrir el interior de él. Cuando oigo que la puerta se cierra y al fin estoy solo, no dudo en sacar primero la hoja con el informe del estado de Valerie, asegurándome que todo esté bien y leyendo con sumo cuidado las anotaciones que el doctor Drexler ha hecho en torno a lo que ha estado vigilando sobre el embarazo desde la lejanía. Luego de asegurarme que todo se encuentra en perfecto estado, no dudo en pasar a la foto de mi Valerie en el supermercado del pueblo, ignorando por completo que una de las mujeres que he mandado a vigilarla le está tomando la foto. Mi respiración se queda atorada en mi pecho cuando observo su imagen, encontrándome con mi pequeña humana vistiendo un vestido casual blanco que se ajusta a su hermoso cuerpo y que pone aún más dura mi polla al ver el casi imperceptible atisbo de redondez que se le marca en el vientre. Sus pechos están un poco más grandes, sus cremosas piernas están desnudas y su hermoso y angelical rostro se encuentra contraído en concentración mientras observa distraídamente entre dos tipos de chocolate. Es tan tierna y a la vez tan caliente. Y saber que mi hijo se encuentra creciendo en su vientre es el detonante para que mis instintos se hagan cargo de mi y para dejar que mis manos vuelen libres hacia mi pantalón, desabrochando el botón opresor y dejando salir a la bestia. Cuando la tenga de nuevo haré que no pueda caminar en días. Es una promesa. ** Mi piel hormiguea con intensidad, mis manos tiemblan de ansias y mi polla amenaza con romper la tela del maldito pantalón cuando por fin vuelvo a estar frente a la mansión de mi familia, cerca de mi mujer y mi hijo luego de tres semanas.
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