Capítulo 21 El príncipe siempre salva a la princesa en apuros, batallando con dragones, venciéndolos con su espada. Siempre era ella en problemas, la que tenía que confiar en que un hombre vendría a buscarla, dándole un beso de amor verdadero y luciendo su masculinidad como calificante para merecerla. No me gustaban esos cuentos. Lo que nadie dijo, es que la maldita princesa también podía rescatar al príncipe: Se rasgaría su vestido, tomaría la puta espada y un lanzallamas, apareciendo en la maldita torre de mierdecilla quemando todo y sacando a su príncipe, SU príncipe. Yo no soy una princesa, tampoco una reina o un rey, de hecho no sé que soy. Lo único de lo que tengo conocimiento con certeza, es de que amo a Dominico, y que por el soy capaz de todo. Todo. ... —¡El

