Grettel pasó su último día en Italia muy triste. Lo peor era que no deseaba regresar y lo tenía que hacer aún en contra de su voluntad. —Ya está todo listo para su regreso. —le informó su asesora. —Todavía no quiero hacerlo Karla. Esta tienda es el único lugar que me hace respirar paz y olvidar un poco mis penas. —Ya no puede seguir aplazando su regreso. Debíamos estar en casa. Hoy es el gran evento y usted debe estar presente. —"El gran evento" —repitió con ironía. —Para mí solo son mis sueños frustrados. —Allá la esperan, no podemos aplazarlo más. Esa tarde no pudo seguir negándose a regresar y muy pronto estaba dentro del avión, mirando las alturas y deseando que todo fuera diferente, pero no, ella era Grettel y merecía ser infeliz. A su regreso se reunió con Marie y no le avisó

