CAPÍTULO 31 Nina Miro por la ventanilla y está anocheciendo; las nubes se ven hermosas con todos los colores del atardecer. Me recuerda el paseo con Ray en su avioneta y siento nostalgia, me gustaría compartir estos momentos con él. En la mañana me encontraba trabajando en el laboratorio y ahora voy camino a Miami en un jet privado. Ray envío con nosotros a uno de sus guardias personales. Todo es tan confuso. Volteo la vista y veo a Lucy tomando un coctel con la pierna cruzada muy relajada. Ella también disfruta del atardecer. Me conforta saber que es ella la que me acompaña en estas “vacaciones”; doy una pequeña sonrisa, suspiro y trato de relajarme. No quiero pensar de más. -Nina que fabulosa sorpresa, ¿no crees? – toma un sorbo de su copa. -S

