Después de aquel “baño” fuimos a hacer turismo por la ciudad, quedé encantada con todo, visitamos la fuente del elefante, la catedral de Santa Ágata, el palacio Biscari, la Vía Crociferi y el teatro Romano, Acabamos agotados por ir de un lado a otro, pero mereció la pena todo era muy bonito. Para disgusto de Dante llegó el sábado y la hora de asistir a la boda, ambos nos estábamos preparándonos, a través del espejo podía ver lo tenso que estaba, suspiré volviendo a concentrarme en arreglarme. – Me encanta como te queda este vestido–sentí sus manos en mis caderas, sonreí mirándolo a través del espejo, se veía guapo con el traje azul cielo que le resaltaba los ojos aún más– Quiero quitártelo…–susurró pasando la punta de su nariz por mi cuello, me mordí el labio disfrutando de aquello –

