Zakhar —¿Estás seguro de que lo viste? —Boris me sigue unos pasos detrás. Es finales de la tarde y hoy el sol cae con fuerza sobre Nueva York. —Sé lo que vi —digo, con el pecho aún cargado de rabia. Nunca hubiera imaginado que la traición viniera de alguien tan cercano. —¿Ya hablaste con tu padre? —Boris apresura el paso por las escaleras del almacén detrás de mí. Yogi ya está dentro, haciéndole compañía al hijo de puta. —No. Quiero escuchar lo que tenga que decir primero. Luego hablaré con él. —Me dirijo por el pasillo hacia las oficinas de la parte trasera. No voy a mover un dedo contra el cabrón hasta que tenga el visto bueno de mi padre, así que no necesitamos las habitaciones de abajo. Aún no. Abro de golpe la puerta de la oficina. Yosif está sentado en el escritorio bebiendo u

