El grito de Jacqueline provoca que Arturo corra hacia la casa, sin embargo, es interceptado por Luna Roja y el señor Herman. ―¡Está sufriendo! ―protesta el hombre. ―¿Y crees que no lo sé? ―interroga el indio―. Yo tengo tantas ganas como tú de ir a verla, pero el doctor Johnson está con ella, además Anne y la señora Rangel la acompañan. ―Es lo normal en estos casos, Morgan ―indica Robert Herman―. Yo estaba como tú cuando nació mi pequeña. Un nuevo grito, más extenso que los anteriores, y luego, silencio. Los tres hombres se miran asustados. El llanto de un bebé. La emoción invade sus rostros. ―¡Ya nació! Mi hijo ya nació ―exclama lleno de júbilo el vaquero. Pocos minutos después, aparece la señora Rangel anunciando que el nuevo padre puede ir a ver a su esposa. Habían tenido que
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