El silencio sepulcral da la respuesta. ―¿Por qué? ¿Por qué ese afán de traerme mal? ¿Por qué esperabas que yo fuese castigada por algo que no había cometido? ―Él nunca iba a hacer nada en contra tuya. ―¿Cómo lo sabes? Podría haberme puesto en la cárcel desde el primer día. ―No lo hizo ni lo va a hacer, y eso tú lo sabes bien; él siempre ha estado seducido por ti, ¡cómo si no lo supieras! ―termina con ironía. ―Jessie... ―La mayor está extrañada de las cosas que dice su hermana. ―Cálmese, Jessie ―insta Arturo―, las cosas no tienen por qué tornarse de este modo. No tiene por qué ofender a su hermana. ―¿Ofender? ¿Yo la ofendo a ella? Mire la clase de mujer que es, ¿o qué cree? ¿Que los hermanos Ross se imaginaron que ella quería irse al prostíbulo para pagar nuestra deuda? Ellos

