Vamos en el auto con rumbo hacia mi casa pero en mi cabeza y en mi mente no deja de darme vueltas de todo lo que pase anoche junto Alberto, son emociones nuevas emociones distintas que mi corazón ha empezado a sentir y que me niego me niego a creer que esto sea verdad, también tengo en mi mente la escena de al despertarme esta mañana y ver Alberto durmiendo plácidamente como un pequeño niño y sus brazos enredados sobre mi cintura. Debo admitir que por un momento sentí unas ganas tremendas de darle un fuerte golpe por tomarse tal atrevimiento pero por otro lado mi corazón se moría por darle un beso, por eso contemple cada minuto cada instante en que sus bellos ojos estaban cerrados hubiera querido que ese momento se congelará para siempre y quedarme así y no tener que demostrar lo que mi

