Enojada, ofendida, frustrada… Con un sin fin de emociones en mi cabeza, retiro la bolsa de suero, del atril, y voy a buscar a Austin, pues necesito hablar inmediatamente con él. No camino muy lejos por el pasillo, cuando escucho la voz de Austin, y de la Dra. Luisa Colleman. Están en una de las habitaciones vacías. Me asomo levemente. —No me mientas, sé que tu matrimonio es una farsa. —Le dice la Dra. a Austin. —No sé de qué hablas. Yo amo a mi esposa. —No me creas tonta. A tu esposa la revisé de pies a cabeza, y encontramos un leve sangrado vaginal, llegue a pensar que quizás podía estar embarazada, jamás me imaginé que estuviera casada, pero en una mujer joven, que lo más normal es que tenga una vida s****l activa, imaginé que podía ser probable. Por suerte solo era su periodo, pero

