Dejé a Mauricio sin ánimo de hacerlo y pese a que se ofreció a acompañarme a casa, tuve que rechazar su tentadora oferta por más que quisiera seguir a su lado. Lo que tenía que hablar con mi padre y mi hijo era algo que debía enfrentar sola aunque Mauricio fuera parte importante de mi vida. Así fue como, luego del cálido abrazo de despedida, conduje de regreso con mi familia recordando cada instante al lado del hombre que amaba, ese que supo convertirse en uno de mis pilares. Antes de Mauricio no creí ser merecedora de un afecto tan grande, pero no volvería a menospreciar mi propio valor. Era cierto que mis equivocaciones habían sido demasiadas, pero también fueron las que me hicieron aprender a enfrentar la vida sin desfallecer. Por años, aprendí a buscar donde no había esperanza de encon

