Narrador. Un teléfono sonaba con insistencia entre medio de los escombros, el tono marcaba aquella llamada desesperada de una mujer que necesitaba saber de su esposo. Denisse observa la pantalla intentando ver a través de ella. Había desconectado la llamada para activar el video, pero lo único que veía era un cielo, lo que parecía humo y nada más. Era la única imagen que tenía hasta el momento, un cielo despejado de a momentos y con humo o tierra. Sus dedos volvieron a teclear, pero estaba llamando a Samantha, la pelinegra iba a tener respuestas. Era la única que le podía dar las respuestas en este momento necesitaba, porque estaba con su hija. La llamada dio dos tonos antes de que la voz de la pelinegra inundara su oído. Denis suspiró y mordió su labio mientras sus hijos escondidos

