Narrador. Leila observó el paisaje fingiendo como tantas otras veces. Se había dedicado a parecer una momia, solo se quedaba quieta, mirando a la nada. — Señora, por favor. La muchacha sentía pena por ella, sabía quién era, pero no podía hacer nada, los ancianos no eran buenos cuando te los ponías en contra. Había crecido escuchando la historia de amor entre la mujer y el rey, ahora la miraba, bella e inmaculada. Muda y sin sonrisas. Le habían quitado todo, la dejaron en la nada, pero tenía la esperanza de que las próximas noticias ayudaran. Rachid solía ir una vez a la semana para controlarla, pero no se acercaba a la mujer, solo intento hacerlo dos veces desde que la tenía aquí y no fue nada bien. Leila había mostrado dos estadios, perdida y desquiciada. Le diagnosticaron con u

