Pov. Ashley Valentina se casaba y yo estaba metida en todo embrollo del que no quería saber nada. Era como si la vida se hubiera empecinado en dejarme claro que, las cosas buenas, no siempre salen bien y no son para mí. Estaba con cambios hormonales, muchos, conviviendo con situaciones que parecían salidas de una novela dramática. Es más si está fuera mi propia novela televisiva se llamaría: “Ashley, la hija bastarda.” Mi madre podría estar viva. Viva. Eso implica que la situación cambiaba por completo y lo que yo conocía cómo algo certero ahora podía llegar a ser un quizás. Ni siquiera eso. Maldición, hablábamos de un cambio rotundo en la situación, algo totalmente nuevo y ajeno a mi presente. Joder. Mi cabeza no pensaba con claridad, pero si mi madre estaba viva, si ella se encont

