4 Bahre Con la piel empapada como si me hubiera sumergido en un río cálido, me mantuve atento fuera de la casa de mi compañera y me pregunté si vería las estrellas esta noche o si estaba destinado a permanecer debajo de las nubes y la lluvia hasta la mañana. Aún no estaba lista para invitarme a entrar. Con mi altura y mis cicatrices, no tenía duda de que tendría que trabajar el doble de duro que cualquier otro hombre atlán para ganarme su corazón y reclamar su cuerpo. Quinn McCaffrey era hipnóticamente hermosa. El hecho de que una mujer tan perfecta fuera lo suficientemente desafortunada para atraer a mi bestia era una ironía que solo los dioses podían comprender. Alta, esbelta, espectacular, hacía que mi m*****o estuviera constantemente duro. No estaba familiarizado con lo que hacía pr

