PVO Sadrac. —Sadrac, debes calmarte o terminarás haciendo sospechar a Kassandra —me advierte Teodor mientras nos dirigimos a la empresa central—Y por lo visto, en el avión ya tenía sus dudas. “Y yo aproveché muy bien esas dudas, aunque después de disfrutar, la realidad volvió a golpearme de frente” —Kassandra se creyó la excusa, y eso es lo único que importa, Teodor —respondo con calma—Ella no tiene por qué enterarse de nada. Teodor suspira desde el asiento delantero. —Lo sé. Pero quizás debiste dejarla con sus padres —dice girando apenas el rostro hacia mí—No sabemos qué vaya a pasar de ahora en adelante, Sadrac. Una risa seca escapa de mi boca. —¿Y dejarla con esos padres que me odian? ¿Con sus hermanos que me aborrecen? —gruño—. A uno lo golpeé y le disparé. El otro es el hereder

