Creo que lo está marcando más de lo que él puede aceptar. —E-eso no es cierto, no se trata de ella —me mira, intentando negar lo evidente—Cualquier otra mujer puede suplir esa tarea, es solo que quiero divertirme y ustedes lo están haciendo larga. ¿Por qué no simplemente asaltamos a todos ahora en su mansión y ya? Otro silencio, solo que este es algo más relajado, y todo gracias al cero cerebro de Ilenko. —Mejor cierra la boca y deja eso a los altos mandos, Ilenko —le dice mientras niega con la cabeza— y solo dedícate a hacer bien tu trabajo. —Siempre lo hago. Teodor se retira a cumplir ese último pedido, e Ilenko no tarda en seguirlo para joderle y huir de paso, de mis burlas. —Oye, en serio que me sorprende lo que le pasa a mi hermano, aunque más me sorprendes tú. —¿Yo? —Tomo asie

