—¿Interesante, verdad, Sadrac? —Lo es, Teodor —asiento con una sonrisa—. Lo es. —E-espera —interrumpe Kristian. Pensé que se había ido—. ¿Dijiste Kingston? ¿Q-qué tiene esa familia que ver en todo esto? Su expresión y el leve temblor en sus labios me desconciertan un poco. Pareciera alterado por algo. —Los Kingston son la familia de Máximo Anisimova —le cuenta Teodor y pareciera palidecer—. Su única hija se casó con Emilian Kingston, y uno de sus cinco hijos heredó todas las empresas de Máximo. —¿Q-qué? —Se apoya en la pared. —Y otro de ellos, ha estado hace más de un año viviendo aquí, en Berlín. ¿Curioso, no? —¿H-hijo? ¿Hombre? ¡¿Es hombre?! Teodor me mira, pero ni yo sé qué decir ante su extraño comportamiento. Pareciera alterado. —S-sí. —dice él después de un rato—Se llama Elr

