Merari Estar en Islas Marieta, esas casi tres semanas, me hizo bien pensar en mí, en mi familia, en el tonto de mi esposo, lo amo con toda mi alma, quizás entiendo lo que hizo, tal vez yo hubiera hecho lo mismo y lo hubiésemos hablado como siempre y nada de esto estaría pasando. Lo hubiera perdonado, nos hubiéramos perdonado los dos, pero pensar que este bebé que llevo dentro de mí lo haya rechazado, eso es lo que más me dolió, es lo que no puedo perdonarle. Lo extraño, extraño sus caricias y más cuando estas hormonas no me ayudan. Trato de contenerme, de ser fuerte, pero la verdad es que quisiera estar entre sus brazos extraño a mis hijos, a Darío, a diario he hablado con ellos, con mi familia. En varias ocasiones tuve que colgarles a mis amores al verlo acercarse, por ello sabía que

