-Darío levántate por favor -me pide y niego -Darío levántate los niños te están viendo -menciona y volteó a ver a mi mamá con mis hijos parados observándome, no me importa que me vean lo que quiero es su perdón -levántate vamos a hablar, pero levántate, sígueme -me dice logrando soltarse de mi agarre. Iba hacia el despacho, yo la sigo viendo a mi madre dándome ánimos para que aproveche esta oportunidad. Entro al despacho está parada de espalda viendo hacia el jardín, intento acercarse a acercarme a ella para darle un abrazo y volver a probar sus labios, estoy a unos pasos, sin voltear a verme me detiene. -No, Darío, te voy a escuchar, pero no vuelvas a acercarte a mí -me dice sin voltear a verme, me sentí triste, comencé a hablar desde que todo comenzó, como mis inseguridades y miedo d

